Por una transición justa para los vehículos pesados ante la nueva normativa de emisiones

  • CCOO reclama a la ministra de Industria que tenga en cuenta las especiales características del sector a la hora de tomar una decisión en Europa sobre la reducción de emisiones de CO2

En menos de dos semanas se despejará la incógnita. Los fabricantes de vehículos pesados, y sus trabajadores y trabajadoras, conocerán el porcentaje de reducción de emisiones que fijarán las instituciones comunitarias para los próximos años. CCOO de Industria confía en que no se perturbe gravemente al sector con unos objetivos muy estrictos. En la carta que el sindicato ha enviado a la ministra de Industria, recuerda a Reyes Maroto que una decisión muy escrita pondría en peligro la viabilidad de las empresas y los puestos de trabajo. Le reclama una transición justa.

31/01/2019. CCOO de Industria
En Madrid hay una planta de camiones y en Valladolid se fabrica la cabina

En Madrid hay una planta de camiones y en Valladolid se fabrica la cabina

El mercado de los vehículos pesados es muy complejo. Son productos muy complicados. A CCOO le parece fundamental, para el futuro de la industria y del empleo, la decisión que el 12 de febrero adoptarán el Parlamento Europeo, la Comisión y el Consejo sobre las emisiones. Si todo sale según lo previsto, ese día las tres instituciones europeas se pronunciarán sobre la cantidad de CO2 que los camiones emitirán a la atmósfera a partir de 2015 y de 2030. El sindicato espera que el diálogo a tres bandas consiga el deseado equilibrio entre los tres pilares del desarrollo sostenible: económico, social y medioambiental.

El sindicalismo europeo, que representa los intereses de 6,4 millones de trabajadores y trabajadoras de la industria del automóvil y del mercado de posventa, trabaja en el asunto desde hace meses. Ayer CCOO de Industria envió una carta a la ministra de Industria en nombre de IndustriaAll Europe. Pide a Reyes Maroto que tenga en cuenta su opinión cuando el 6 y el 8 de febrero España presente su posición en las reuniones del Comité de Representantes Permanentes (COREPER). Madrid cuenta con una planta de camiones y Valladolid fabrica la cabina que monta en la factoría madrileña. Entre las dos tienen 3.500 personas en plantilla y son propiedad de la italiana Iveco, del grupo CNHi.

La Comisión y el Consejo mantienen la posición más conservadora sobre las emisiones, aunque al sindicalismo europeo le sigue pareciendo muy ambiciosa. Recomendaron hace meses que las emisiones de los camiones se redujeran un 15% en 2025 y un 30% en 2030 y propusieron un mecanismo de súper créditos para incentivar las ventas de vehículos de baja y nula emisión. El sindicato español y el europeo creen que superar esas cifras podría perturbar gravemente el sector y afectar negativamente al empleo.

Fue el Parlamento Europeo el que estableció objetivos más estrictos: un 20% para 2025 y un 35% vinculante para cinco años después. El órgano legislativo también pretende que desde esa fecha el 5% del total de las ventas de vehículos pesados corresponda a modelos de cero emisiones. El sindicalismo europeo prefiere el sistema de créditos a la imposición de objetivos de venta, ya que son demasiadas las incógnitas que surgen sobre el potencial de mercado de los camiones con bajas emisiones de carbono.

Además, a CCOO y a IndustriAll también la parecen “excesivamente elevadas” las sanciones propuestas; creen que se debe integrar en el reglamento el uso de combustibles alternativos y no descartan que se pueda revisar el reglamento en 2022 tanto al alza como a la baja.

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