Elecciones sindicales

    15/02/2019.
    EESS II

    EESS II

    Siempre hemos tenido el convencimiento, y con acierto, de que nuestra relación y conocimiento de los intereses e inquietudes de los trabajadores y trabajadoras era una característica derivada del modelo sindical que defendemos. Su carácter participativo y democrático nos ha permitido situarnos al frente de las reivindicaciones más sentidas, lo cual, entre otros factores, ha posibilitado que CCOO obtenga cada vez mayor representatividad y reconocimiento entre los trabajadores.

    Años de lucha sindical, unidos a las características anteriores, han consolidado la implantación de CCOO en la mediana y gran empresa de este país. Las grandes concentraciones de trabajadores y trabajadoras y los marcos de relaciones laborales existentes en este tipo de empresas lo han favorecido.

    Sin embargo, a lo largo de los últimos años, el modelo predominante de estructuras productivas ha ido modificándose -en muchos casos acelerado por la crisis económica- hasta tal punto, que hoy más de la mitad de los trabajadores y trabajadoras asalariadas dependen de empresas cuyas plantillas no superan los 50 trabajadores/as, representando éstas más del 95 por ciento del total de las existentes, en una tendencia de aumento progresivo de estos indicadores.

    No podemos olvidar, y más después de la experiencia adquirida durante los distintos procesos de Elecciones Sindicales habidos, que es precisamente este segmento de trabajadores/as, por sus características laborales basadas, por un lado, en el individualismo, en el paternalismo y en la arbitrariedad empresaria –con todavía importantes lagunas democráticas sobre los derechos de los trabajadores y trabajadoras y también sindicales, cabe recordar que en pleno siglo XXI siguen produciéndose despidos simplemente por el hecho de presentarse en la elecciones sindicales- y, por otro, en la desmembración y precarización del mercado de trabajo, en que más padece los efectos de las crisis económicas cuando éstas se producen y los recortes sociales defendidos y aprobados por los Gobiernos de turno, o políticas laborales dirigidas fundamentalmente a recortar los derechos en materia de empleo y prestaciones por desempleo.

    Por todo ello, y en consonancia con lo aprobado en el Congreso de la Federación de Industria, nuestro trabajo debe ir dirigido prioritariamente a prestar la máxima atención y de forma permanente a los trabajadores y trabajadoras de los pequeños centros de trabajo.

    No podemos perder de vista que el trabajo de visitar las pequeñas empresas o los centros de trabajo debe estar estrechamente relacionado con la promoción y celebración de Elecciones Sindicales, como un instrumento para extender la organización y fortalecerla (realizándolas no sólo en los centros donde ya existan delegados y delegadas, sean o no de CCOO, sino también en aquellos otros donde hayamos establecido contactos y no exista delegado/a elegido/a, por ninguna organización sindical) y con una política de captación de nuevos afiliados y afiliadas que acerque a los trabajadores y trabajadoras a la realidad del Sindicato y les permita percibir los beneficios que conlleva. Un esfuerzo de desarrollo organizativo hoy en el ámbito de las pequeñas empresas sentará las bases para alcanzar mañana la consolidación definitiva de las Comisiones Obreras entre los colectivos de trabajadores/as más desprotegidos dentro del mundo laboral y, consecuentemente, más alejados de los referentes sindicales.

    No obstante no podemos pensar que la realización de EESS es un fin en sí mismo. Él computo dinámico nos barema frente a otras organizaciones, y en especial con UGT.

    La realización de EESS, y la obtención del RLT en la empresa, nos permite extender nuestras propuestas en los centros de trabajo, y mejorar a través de la red sindical que conforma nuestros delegados y delegadas, las condiciones de las personas que trabajan en nuestra industria. Del éxito en el proceso electoral dependen varios elementos:

    La estrategia como organización.La Planificación.El seguimiento de cada proceso electoral.La información que poseemos de la empresa.El trabajo realizado por los equipos desde el proceso de concentración electoral anterior.La formación de los equipos de atención, y el conocimiento de la normativa electoral, y/o la capacidad de respuesta frente a las inquietudes de las personas trabajadoras en cada centro de trabajo.EL perfil del delegado en la empresa, si lo hubiere y el comportamiento que haya realizado en el desempeño de sus funciones.Las garantías del éxito en la celebración de las EESS, en el proceso tras la promoción, obteniendo el/la delegado/a a favor de nuestras siglas.La campaña electoral (dípticos adaptados, realización de asambleas, la entrega de materiales... etc.)Y en ocasiones la suerte necesaria, antes los infortunios que se producen en el proceso electoral.

    Cada proceso electoral se ha de considerar como un proceso minucioso, con independencia del tamaño de la empresa. Proceso que ha de seguirse y tutelarse por sencillo o complejo que parezca, no descuidando las adversidades que en ocasiones son inherentes a la elección de RLTs en la empresa.

    Este trabajo nuestro es a veces injusto, puesto que, aun haciendo un gran trabajo, éste no se ve recompensado en el resultado electoral, cuestión de la que deriva igualmente que no obtenemos un buen resultado sin hacer un buen trabajo, por lo que en conclusión nuestra base en el trabajo sindical y especialmente en elecciones sindicales es el trabajo, trabajo y trabajo.

    Por último, no debemos olvidar la perspectiva fundamental del trabajo colectivo. Es decir, no se trata de un resultado, sino la suma del trabajo de todas y todos especialmente el de cientos de personas que nuevamente vuelven a demostrar con su trabajo el compromiso con la organización.

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